Después de una tarde-noche genial con Lupis, Neko y Crystal fuimos a la convención. Yo estaba desvelada y quería llegar lo más rápido posible, así que salí y olvide llevar un sueter. "Ya ni modo" Admito que estaba buscando a mi ex entre la gente, seguro que iría con su novia, pero no me importaba. Me decía a mi misma que solo quería saber que estaba bien y feliz, una mentira que suelo decirme para buscar el dolor. Llegaste como dos horas después que yo y viniste hasta donde estábamos todos los del grupo, venías acompañado de Danny, con su saquito de ikuto. Llegaste y comenzaste a bromear con Jenny, la chica que yo pensé que te gustaba. No sé en qué momento te sentaste justo a mi lado. No imagino la cara de preocupación o aflicción que tenía, como para que te dieras cuenta y empezaras a picarme la panza para hacerme sonreir, en ese momento, el pertenecer a nuestro grupo me hacía estar contenta, así que no me molestó y comencé a sonreir, y para corresponder a tu gesto (muy común entre nuestro grupo de raros) también te picaba la panza y los hoyitos de tus mejillas. Ahora que lo pienso, siempre me ha llamado la atención que la gente tenga hoyitos en las mejillas, tal vez por eso lo hice. Luego supe que a ti no te gustaba que lo hicieran, pero no te molestaste. Querías hacerme sonreir. Y bien, las horas pasaron y la noche cayó sobre nosotros igual que la lluvia. Empecé a tiritar de frio y tu me ofreciste tu sudadera negra con el logo de pink floyd. Me quedaba enorme, pero estaba calientita. Me preocupó que te diera frio. Después de un rato dejó de llover un poco y decidimos irnos. Corrimos a la parada y tu te fuiste en la misma combi que Lupita, pero al despedirnos, además del beso en la mejilla, te di un abrazo que duró más de 3 segundos. No estoy segura porque lo hice, pero creo que me pareció muy lindo de tu parte que me dieras tu sudadera, que por cierto no era tuya, aun si tu ibas a tener frio, además por eso, porque pensé que tenías frío y quería que con un abrazo se te quitara un poco. No le di mayor importancia y luego, cuando tu lo contaste supe lo que significó en verdad. Llegue a mi casa con una sonrisa, ya sin pensar en nadie mas que en ti. Colgué la sudadera y me quedé viendola pensando en ti y sonriendo.
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