jueves, 5 de noviembre de 2015
#5
Fuimos también a las escaleritas paralelas a "las escalinatas" y me regalaste una rosa tejida de listón, fue el primer regalo material que me diste. Dijiste que una señora las vendía y que te gustó la rosa y que pensaste en mi, y me sentí tan especial y sentí tan bonito, que deseé tener algo que regalarte también.
Luego nos pusimos de pie y vimos todas las casitas y edificios desde arriba, me dijiste "te quiero" y no me pareció descabellado. Dijiste que no sabías cómo había hecho yo, pero que no eras de los que decían esas cosas de buenas a primeras y yo te creí. Y te dije también que te quería y que tampoco lo decía a menudo. Y sentí en mi corazón brotar algo de esa semillita que sembraste tú desde que me sonreíste el día que te conocí. Y sin pensarlo te abracé y pareciste sorprendido y escuché tu corazón acelerado. Te lo dije, y contestaste que era por mi. Que yo hacía que tu corazón se acelerara, y eso me emocionó y mi corazón también se aceleró.
miércoles, 4 de noviembre de 2015
#4
Fue la primera vez que nos vimos en ese lugar que se convertiría en uno de nuestros lugares, en "donde siempre". No lo recuerdo, pero lo más seguro es que tú hayas llegado primero, a la entrada del cine en Soriana Mercado. Subimos caminando hacia el otro Soriana, porque era domingo y en el centro todo estaba cerrado. Entramos a Radioshack y me enfrenté a mi timidez, porque quería que me vieras fuerte... o normal, alguien que puede preguntar el precio de unos audífonos en una tienda sin morderse el rebozo. Los compré, unos morados, porque es mi color favorito.
Salimos de ahí y vimos pasar a tu familia: tus papás y tu hermano a quien ya había visto alguna vez en la universidad a la que yo solía ir.
Luego preguntaste "¿y, ahora qué?" y momentos después me habló Lupita por teléfono para invitarme a su casa, no le dije que estaba contigo, pero supuse que no habría problema si llegaba contigo (me pregunto si la historia hubiera cambiado un poco si no hubiéramos ido con ella ese día). De camino a su casa pasamos por el puente peatonal que casi nadie usa por considerarlo una pérdida de tiempo.
Nos detuvimos a ver "el paisaje urbano" desde lo alto del puente y estábamos tan cerca... yo podría haber tocado tu rostro con sólo levantar la mano, o haberte besado con sólo estirar un poco el cuello, pensé en esa posibilidad, pero recordé que acababa de salir de algo y no quería confundir las cosas. Volteé la cara cuando tú te estabas acercando un poco más, fue rápido y por un momento pensé que quizás lo imaginé.
En casa de Lupita, ella estaba en pijama, pero no se molestó de que fuera contigo. Nos vió y pensó que había algo entre nosotros, igual que tus compañeros una semana antes en el cumpleaños de Dany. Recuerdo que dije "tengo hambre" y la mamá de Lupita me invitó a comer, pescado... me dio pena, porque era la única que iba a comer y odio que me vean comer, pero cuando su mamá me dijo "come, con confianza" y vi que ella, Lupita y tu me veían me sentí acorralada, pero le di una mordida... una mordida a un pescado, como si no supiera que el pescado tiene espinas. Me sentí tonta y ridícula, pero me aguanté y reprimí el nudo en la garganta.
El día terminó bien. Obviamente me fuiste a dejar a mi combi, porque eres muy protector. Y eso me agradaba.
#3
miércoles, 5 de agosto de 2015
#2
Después de una tarde-noche genial con Lupis, Neko y Crystal fuimos a la convención. Yo estaba desvelada y quería llegar lo más rápido posible, así que salí y olvide llevar un sueter. "Ya ni modo" Admito que estaba buscando a mi ex entre la gente, seguro que iría con su novia, pero no me importaba. Me decía a mi misma que solo quería saber que estaba bien y feliz, una mentira que suelo decirme para buscar el dolor. Llegaste como dos horas después que yo y viniste hasta donde estábamos todos los del grupo, venías acompañado de Danny, con su saquito de ikuto. Llegaste y comenzaste a bromear con Jenny, la chica que yo pensé que te gustaba. No sé en qué momento te sentaste justo a mi lado. No imagino la cara de preocupación o aflicción que tenía, como para que te dieras cuenta y empezaras a picarme la panza para hacerme sonreir, en ese momento, el pertenecer a nuestro grupo me hacía estar contenta, así que no me molestó y comencé a sonreir, y para corresponder a tu gesto (muy común entre nuestro grupo de raros) también te picaba la panza y los hoyitos de tus mejillas. Ahora que lo pienso, siempre me ha llamado la atención que la gente tenga hoyitos en las mejillas, tal vez por eso lo hice. Luego supe que a ti no te gustaba que lo hicieran, pero no te molestaste. Querías hacerme sonreir. Y bien, las horas pasaron y la noche cayó sobre nosotros igual que la lluvia. Empecé a tiritar de frio y tu me ofreciste tu sudadera negra con el logo de pink floyd. Me quedaba enorme, pero estaba calientita. Me preocupó que te diera frio. Después de un rato dejó de llover un poco y decidimos irnos. Corrimos a la parada y tu te fuiste en la misma combi que Lupita, pero al despedirnos, además del beso en la mejilla, te di un abrazo que duró más de 3 segundos. No estoy segura porque lo hice, pero creo que me pareció muy lindo de tu parte que me dieras tu sudadera, que por cierto no era tuya, aun si tu ibas a tener frio, además por eso, porque pensé que tenías frío y quería que con un abrazo se te quitara un poco. No le di mayor importancia y luego, cuando tu lo contaste supe lo que significó en verdad. Llegue a mi casa con una sonrisa, ya sin pensar en nadie mas que en ti. Colgué la sudadera y me quedé viendola pensando en ti y sonriendo.